
Que sería de la vida sin las oportunidades?
No recuerdo desde hace cuanto tiempo veo la vida como un inmenso libro, desde un principio sólo tenemos marcado el índice, nosotros vamos creando la pasta y día con día vamos escribiendo en las páginas la historia que nos define.
Este año siento que como escritor de la historia dejé muchas hojas en blanco, algunas están desgarradas, otras están a medias. He visto más hacia atrás y es lo mismo. Este año me mantuve al margen de muchas cosas, sucedieron cosas en las que no estaba en mis manos intervenir y aunque hubiera querido fue mejor dejar que las decisiones de los demás fuesen tomadas sin mi opinión.
Sinceramente no fue un buen año pero no por eso me tengo que lamentar, al contrario me dejó ver que pocas veces soy participe de esta vida, siento que voy en cámara lenta y eso me pone a pensar en muchas cosas, demasiadas.
Este mes de diciembre ha sido muy distinto, una navidad distinta, un sabor distinto, un aroma distinto, un ambiente de hogar distinto. Este mes he pasado mucho tiempo tirado en la cama pensando, soñando, tratando de recordar en que momento permití dejarme llevar por la corriente y la verdad es que no importa. Ya no es tiempo de sentir que estoy aburrido de mí, que ya no me soporto como soy cuando estoy sólo con mis más tristes pensamientos.
Primero dar gracias a Dios por estar aún aquí con todo lo bueno que a veces no veo y que debo valorar más, mi familia; mis pocos amigos que están contados con los dedos de la mano y que igual que los dedos tienen su misión en el momento adecuado.
Hay que empezar el año y continuarlo en alta definición, con sonido surround 6.1 canales y en 3D si es posible.
Este año no voy contar los días; voy a contar lo realmente valioso, las sonrisas, los triunfos, los cambios a favor. Tantas cosas con las que quisiera contar, pero que llegarán cuando sea el momento.
Es siempre en estas fechas que nos ponemos tan reflexivos y sin embargo a mitad de año dejamos de serlo y olvidamos nuestros propósitos, nos abruman tanto los problemas de cualquier índole por eso dejo escrito estas palabras como un marcador.
Cada día del 2010 hay que verlo como una oportunidad, aún y cuando parezca que esté sólo no lo estaré ya que en cada atardecer, cada amanecer, cada vez que el viento sople, cada sonrisa de una extraña, cada nube corriendo en el cielo, cada vez que esa nube deje caer su lluvia sobre mi, cada canto de un pájaro, cada palabra que escuche o lea de ti, ahí esta Dios que no se olvida de mi.